La primera vez que leí que un hombre había muerto como consecuencia de la explosión de unabatería de móvil, me pareció una noticia insólita. Increíble, casi de ciencia ficción. Mi cabecilla ya empezaba a maquinar, la electrónica se declara en guerra contra los humanoides.
Hoy, en cambio, la noticia ya empieza a tener sentido. No había sido la batería del móvil el causante de la muerte del hombre surcoreano, sino un compañero de trabajo.
El hombre de 58 años estaba manejando una máquina muy pesada en la cantera donde trabajaban y, le causó la muerte de forma accidental.


Al final, el hombre confesó a la policía lo sucedido porque tenía remordimientos.
Pero lo más grave de todo es que Kwon,el compañero de trabajo del fallecido, no se inventó la historia. Parece ser que fue un profesor de una universidad surcoreana, el que tras examinar el cadáver, llegó a la conclusión de que elfallecido había muerto como consecuencia de la explosión de una batería de móvil. Alucinante, ¿verdad?
Pues ya sabéis, no se os ocurra moriros en Corea. La autopsia puede decir cualquier cosa. Podéis ser tragados por una lavadora.